Los amantes de la cultura oriental tienen al alcance de su mano la posibilidad de decorar su hogar en un estilo milenario pero con líneas modernas y actuales.

La cultura oriental -y más en concreto la japonesa- ha abarcado durante la historia todos los ámbitos del arte, la pintura, la escultura, la música o el vestuario. Pero sobre todo ha destacado de una manera muy especial en el mobiliario y la decoración.

Los muebles orientales pasaron de la austeridad a la complejidad en sus formas y terminaciones: labrados que arropaban el mueble; incrustaciones de nácar o jade; colores brillantes entre los que predominaban tonos púrpuras y rojos; motivos y símbolos en pintura o grabados tales como dragones, motivos florales, animales mitológicos...
Una evolución que acompañaba a los cambios sociales del pueblo.

El mueble oriental se dividía en dos formas de artesanía que tenían fines dispares: muebles en madera pura dejando expuesto todo el explendor del material y una segunda terminación que ha sido la que más fama e importancia ha ganado con el paso del tiempo. Hablamos de los muebles lacados que acapararon la decoración en los palacios y templos dándoles una posición destacada, y que ha convertido a este mueble en uno de los estilos étnicos más buscados y utilizados hoy día.

En la actualidad, el mueble oriental busca la simplicidad en sus formas para facilitar su adaptación a cualquier espacio o estilo y dando protagonismo al color. Predominan los colores negros acompañados de tonos dorados y platas, con especial atención a los colores tradicionales de este tipo de mobiliarios como el rojo.

Aunque, como ya hemos comentado, el nuevo mueble oriental se simplifica en sus formas, da continuidad a la gran división del almacenamiento con numerosos cajones y compartimentos de diferentes formas y tamaños. Además, se intenta mantener la variedad del contorno del estilo oriental, jugando indistintamente con formas curvas y rectas.



¿Qué os parecen estos muebles orientales tan de moda?